miércoles, 20 de marzo de 2013

Un leve retroceso

Comprar o vender una casa es una de las cosas grandes que se hacen en la vida. Yo entiendo a ambas partes: la ansiedad por firmar los papeles y que todo el trámite termine y la necesidad de sacarle el dinero rápido para poder salir de las deudas. Los vendedores necesitan urgente dinero en efectivo pues hay una deuda de como 3 millones rondando. El problema es que por lo que me explica mamá, eso le está vendando los ojos a Mauricio, el hijo del dueño de casa, autorizado para hacer todo el papeleo.


Resulta ahora que, incluso antes de hacer el papel en notaría que dice que se entregó X cantidad de dinero como pie, hay que mandar un tasador. El tasador da el precio para el banco; con eso el banco ve cuánto cubre; sabiendo eso se pueden iniciar los demás trámites, incluso entregar el dinero.
Lo que sucede es que Mauricio se resiste a lo del tasador y hoy mi mamá no pudo hacer nada por convencerlo. Él sólo quiere ver dinero sobre la mesa, sin integrar el hecho de que no es llegar y entregar el dinero, pero tampoco está comprendiendo que mientras más retrase los trámites, más se va a demorar en ver el dinero que tanto necesitan.

Uno desde afuera lo ve super claro, pero me doy el momento para ponerme en su lugar y por eso mismo, me fui a la pieza del fondo con mi cuenquito, a entrar en contacto con Mauricio y explicarle la situación. Le pedí que confiara en nosotros y aceptara las peticiones de mi mamá, pues está asesorada por alguien del banco, alguien que sabe.


Mauricio, queremos lo mejor para todos. Y lo mejor en estos momentos es acelerar los pasos necesarios. Por favor, pide al tasador y permite que se empiecen los papeles en el banco para que podamos llegar a la parte de entregarles el dinero. Los amo y entiendo que estén preocupados, porque lamentablemente el dinero es aún una fuerza muy manipuladora, pero les aseguro que si se dejan guiar, llegaremos todos a buen puerto. Namasté.

Esta situación se me hace conocida

Visita a la casa

Juan Moya 1662
Llegamos a eso de las 17:40. Casa verde, con portón y reja tapados con una plancha negra, no se ve mucho hacia adentro. Sobresale el cartel de un furgón escolar y se escucha a harta gente.
Nos recibe un joven, una niñita y un perro bien amoroso.
Piso de cemento, sin plantas y la pandereta que separa al vecino mide como un metro de alto. El interior de la casa se ve humilde, mucha construcción improvisada, mucha madera y es porque la familia es numerosa.
El baño tiene buen tamaño, con ducha del doble de tamaño de la que tenemos. Hay 2 cocinas porque les faltaba espacio, divisiones en las piezas y el patio contiene una gran mediagua para albergar familia.

Recordando lo del potencial, me enfoqué en el tamaño del patio, el tamaño de la casa y la facilidad de botar las murallas que no son de carga y trabajar en base a eso.
Básicamente, nos comprometimos a comprar la casa con un adelanto en efectivo y ellos a sacar el anuncio de internet, así que no alcancé a tener fotos del lugar.

Lunes en la mañana: Todos se enteran de que hace falta un papel importante antes de poder hacer cualquier entrega de dinero, así que se dejó pedido en el registro civil.


El comienzo oficial

Después de algunos intentos rotundamente fallidos, había estado viendo muy de vez en cuando si aparecía algún anuncio de casa en venta en el sector de Ñuñoa que queremos. El domingo 17 de marzo revisé mi publicación en Mindalia, buscando apoyo emocional y se me ocurrió revisar si había alguna novedad.

Casa en Ñuñoa, Juan Moya. 37 millones. La información era bastante completa comparada con otros fiascos que había leído anteriormente y tenía imágenes!! Noté al tiro que la casa iba a necesitar muuuuuucho trabajo, pero tenía presentes las sabias palabras de Sandra Rinomato (Property Virgins, excelente programa, muy inspirador)

VEAN EL POTENCIAL DE LA CASA. LA UBICACIÓN ES LO ÚNICO QUE NO PUEDEN CAMBIAR DE UNA CASA.

Anoté los datos, mamá hizo la llamada y... logramos una visita a la casa ese mismo día, a las 17:30 horas.